Algo. Nada




Hoy es 1 de enero. Es muy curioso fijarse cómo desde que las redes sociales han dado voz a prácticamente todo el mundo que tenga un pequeño artilugio con conexión a internet, vemos a jueces, jurados y verdugos, pero no divagaré, voy a lo que tenía que decir, porque eso de juzgar ya es otra historia. Lo que es curioso realmente, es ver cómo todo el mundo se pone unos objetivos (que ojo, está genial si son para ti, y no de cara a la galería) y sobre todo despide el año de una manera completamente irreal.

Siempre se despide el año diciendo que ha sido malo, que el que viene seguro será mejor, y entonces es cuando de repente me doy cuenta de que a nadie le importa lo que ponen los demás, simplemente le importa lo que ponen ellos, pero que la edad de las personas es determinante (más mayores, más desidia; más jóvenes, más ilusión ¿irreal?). ¿A qué se debe esto? ¿A ir mermando mentalmente según pasan los años porque vemos que estamos metidos en un engranaje social que huele a mierda desde la otra punta de Tombuctú pasando por Júpiter y llegando a Gijón? Pues no sabría decir, solamente puedo decir que desde que las redes sociales permiten que veamos cosas tan geniales y maravillosas como las creaciones de la gente que se dedica a utilizar esto como un escaparate, y hay otro tipo de personas que lo utilizan para que veamos qué es lo que han hecho y lo que pretenden hacer.

Bueno, pues a ver, amores, del 31 de diciembre de 2024 al 1 de enero de 2025, hay un segundo de diferencia, es decir, que si te planteaste un determinado tipo de cosas en 2024 y el año ha sido una basura, 2025 no puedes planteártelo como algo completamente diferente, porque, disculpa, pero aunque se haya corrido tu telón ficticio e imaginario para empaquetar un año y comenzar a decorar otro, la mierda que has dejado atrás sigue apestando ahora, porque no ha habido un cierre real, es decir, que la vida sigue, y que el 7 de enero o el 6 o cuando sea el momento en el que el simulacro de felicidad acabe, volverás a la realidad apestosa que vives día a día, y eso es lo que, con esfuerzo, hay que combatir. Olvídate de seguir al resto y poner rollos zen en tus historias o en tus posts, porque realmente, cuando tienes que hacer check en las cosas importantes, tienes que ser consciente tú, y no tus 300 o 3000 amigos ficticios. ¡Espabila!

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