El tanque oxidado de los baños del sótano
Las fuerzas sobrenaturales que amenazan la existencia de lo que consideramos el tanque de la verdad absoluta y el peso de la ciencia inquebrantable, azotan constantemente la sobriedad de lo que creemos el alma. Sobre nosotros, el peso de las pisadas fantasma que marcan un tal-vez-quiero-que-creas-esto se impone a golpe de mazazo de juez, destruyendo lo que podríamos pensar que es la perfección hecha belleza y amor.
Mientras tanto, dos amantes discuten en la esquina de un paseo marítimo con la ciudad de fondo, fogonazo tras fogonazo. Olvidan que un día fueron un único ente, escuchando un barco fantasma que pasa a lo lejos haciendo sonar sus campanas, las que se escuchan solo en el tanque de la mentira absoluta.
Y nos encogemos. Y se separan. Y el tanque de la verdad absoluta se quiebra.
Y
una
gota
cae.
Para perderse en el olvido por los siglos de los siglos.
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