¡Qué finita parece la vida cuando llama a un ser querido! Y qué lejos parece ser infinita, aunque solo haya sido un quejido.
Qué triste pensar que nos vamos aún no habiendo escuchado un graznido de esos cuervos que se quedan en el salón, que te observan sin hacer ruido.
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la vida se nos escapa entre los dedos, como arena fina de playa.
pero sigues ahí.
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