Anatomía del colapso
PURO.
Existe un momento crítico en el que la cálida luz baña el rostro. Qué bonito. Qué triste. Pues sabemos que llegará un instante en el que la luz se apague. Y vuelva otra vez...
PANDEMIC.
Como una pandemia, los pensamientos negativos —(¿tal vez los positivos también?)— empiezan a expandirse por las tierras hiperpobladas y masificadas de este, nuestro cubil planetario, hostil y agradable a partes iguales. Se incrustan en el cerebro, recorren la sien y acaban infectando a todos esos cangrejos pelágicos; a todas esas hormigas que comen, cagan, follan, duermen y sueñan mientras, día tras día, al GONG del sonido del que paga sus sueños, acuden en manada a los lugares que odian, pero que necesitan para soñar.
Soñar de nuevo y volver a invadir todo lo que no les pertenece por herencia. ¿O tal vez sí? El ser humano campa a sus anchas, pero como una langosta y sus miles de millones de seguidores, lo devora todo. Y los pensamientos negativos... los consumen.
BLACK.
Solo hay carne de plástico; no existe la vibración viva de la sangre mezclándose con las ilusiones que un día se trasladaban del corazón a la cabeza. Todo ha sido sustituido por una masa de pulpa negra y oscura. Algo que, como un virus, comenzaba en (mirar PANDEMIC).
Comenzaba en. Comen-za-ba. En. ¿Quién soy? Nadie. Porque ya solo queda la oscuridad.
LAYER.
Y como una capa de negatividad positiva, de vibración silenciosa, de ultragolpes opacos y de lluvia inversa que vuelve del suelo a las nubes: no quedamos. Los cangrejos, las langostas, las hormigas... han sido sustituidos por el nuevo homínido de capa oscura brillante que se funde con la sombra de una ciudad en guerra con la creación.
Los campos han sido quemados y la luz... la luz tiene doble filo. El ser humano ha muerto. Larga vida a la nueva capa de vida, la mente colmena que busca la aniquilación total del libre pensador. ¿Libre? ¿Pensador?
FLESH.
Un error. Un error de cálculo. ¿Acaso alguien quiere vivir en un lugar que no es el soñado? ¿Tal vez la carne ansía deshacerse de la capa negra provista por la pandemia y volver a un estado puro?
Pero ya no es posible. El sendero se cerró cuando la voz del pueblo decidió perderse en el vacío existencial, y las lenguas que podían pelear con los jueces de la incongruencia fueron cortadas. La nueva carne, la luz que emite, no solo es dañina, sino que marca el principio del fin. En un mundo lleno de nubes negras, solo queda la capa de carne oscura que recubre lo que un día fuimos y lo que nunca más volveremos a ser.
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