Desde un movil



En un momento determinado alguien se para a pensar por qué el sol sigue allí tan lejano, por qué la luna está donde está y por qué de repente llegas a un cuarto piso tomándote una cerveza y pensando que en realidad el ascensor está suspendido en el aire al igual que el piso y de la misma manera que el edificio. El suelo está pegado a una corteza terrestre y el núcleo, conteniendo no sé ¿todo? De repente flota a la deriva, en un sistema solar, en una galaxia, en un momento en el que un bebé llora desconsoladamente porque no tiene a nadie alrededor y las miles de millones (billones-trillones) de constelaciones se suspenden como un planetario en miniatura que se mueve sobre la cuna del mismo recién nacido de antes que está solo.

Y al final solo llegamos a la conclusión de que estamos solos, a la deriva, y sin ningún planetario que nos vaya a marcar el uno-dos-uno-dos que querríamos poseer para saber que no pisamos arenas movedizas.

Qué triste pero qué bonito a la vez. 

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