El queso y la corona
"Porque el queso es mío, y así, la corona. Yo soy la reina, única soberana en este lugar". Con estas palabras, la reina rata daba por zanjado el viejo asunto de quién debía asumir el papel de reina, llevar la corona y quedarse con el queso. Se tumbó sobre el queso mientras con esos dientecitos ¡esos dientecitos! arrancaba un pedacito minúsculo y lo saboreaba dando tumbos de alegría. Estando boca arriba, observaba el techo del almacén abandonado y pensaba en cuánto había ansiado ser la reina y poseer el queso. ¡Giraba y reía, giraba y comía, giraba y la corona de su cabeza es que no caía! Suspiró de plena satisfacción y probando otro bocadito, pensó en cuánto había ansiado el queso, ¡pero aún más la corona! Ahora, después de tanto tiempo, de dejar a sus congéneres atrás, pues ella era la mejor y a la que nadie podía resistirse, había conseguido lo que quería. De un salto se irguió y lanzó el trocito que restaba de su bocado al aire, para que fuese a parar a sus pequeñas fauces. Entonces miró alrededor y gritó: "¡Porque el queso es mío, y así la corona! ¡Yo soy la reina, única soberana en este lugar!". La pequeña reina no esperó vítores, pues solo escuchó el eco de sus palabras, en un almacén oscuro y lóbrego, sin un alma alrededor, y allí, la reina rata suspiraba, suspiraba como reina, reina de la nada.
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¡Qué cruel la vida, corazón! ¡Cuánto oprime a veces ver cosas que tal vez el resto no logra otear. No sé. ¿Tal vez todo es ciencia ficción? Sí, ciencia ficción.
Hablar sobre el término redes sociales a día de hoy es estar un poco para atrás, porque convivimos con ellas desde hace mucho. Quizá el personaje se ha comido a la persona. Tal vez lo que vemos es mentira, o tal vez exageraciones.
Quizá un Boom es un globo estallando y no el misil Fat Boy impactando en Hiroshima... ¿o era en Nagasaki? Qué más da, el disfraz al final acaba siendo el mismo, da igual dónde te lo vayas a poner, un pato es un pato aquí y en Pekín. Aunque tal vez en Pekín dure menos. ¿Quién sabe?
Me encantaría hablar con la gente y saber que realmente no llevan ese disfraz, y que no hay ciencia ficción detrás de todo lo que ponen. Me encantaría pensar que tras esas cosas terribles que dice a veces la gente, simplemente hay alguien que por el motivo que sea actúa así, pero no lo es realmente.
Puestos a pedir... me gustaría que no existiese esa ciencia ficción en las personas. Me gustaría pensar que al final no os vais a convertir en la reina rata.
Eso me encantaría.
Penny.
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