00




En un momento, del 27 al 28, acercándose al 00 (que no sé demasiado bien si marca un comienzo, un fin o ambos), un repique de teclas de piano de un adagio interrumpen mis pensamientos para después dejar que vuelvan a donde estaban.

Un pensamiento, un abrazo, un beso, una caricia o una simple mirada y las teclas caen como guillotinas, haciendo que piense cuál es la parte de mí que falla, si es que la hay.

¿Es esto psicosomático, real o, como ese 00, una mezcla de ambas cosas?

Cuando veo la cabeza del bebé (de la inocencia) partida deliberadamente en dos por la mandíbula, y la extraña cara inerte con una expresión de indiferencia, me doy cuenta de que, como un terrible cliché de libro de autoayuda, mi peor enemigo soy yo.

El ninja del saboteur que se adentra en las entrañas de lo más oscuro de la mente y acaba con todo lo que hay allí, aun habiendo recibido los planos de la fábrica mental de su propio dueño.

Acaba con ello. Y si en un momento soñaste con la felicidad, se disipa como una bomba de humo que deja un rastro de un raro olor y un picor en los ojos, que hace que llores sin saber muy bien si de tristeza, o por el dolor del humo, o, como el 00 de nuevo, una mezcla de ambos.

Hay días en los que, aun funcionando todo como una maquinaria de relojería suiza, como un Rolex brillante y perfecto, una pena y un desasosiego invade el interior de quien es bañado por la luz solar en un brillante día azul, pero que a la sombra es lóbrego y frío.

Sabes que no eres feliz cuando cuestionas el 00. Pero te das cuenta de la ambigüedad y, en el fondo, piensas que, con un escalofrío recorriéndote la espina dorsal y unas tremendas ganas de llorar, hay una predisposición a eliminar a ese saboteador y conseguir brillar bajo el sol, más que el mismo astro rey incluso, y pensar que esa persona que un día hizo que fueses la persona más rica del mundo, tal vez sigue dentro.

Y lo piensas con una sonrisa, que ni la mejor película del universo podría provocar.

Penny. 00

Comentarios

Entradas populares