sin conexión a internet.




 

Alguien en el pasado dijo que este momento llegaría. Ya sabéis a qué me refiero: "sin conexión a internet". Solo me queda la opción de ojear ese viejo libro que tanto me gustaba, pero al pasar la página, entiendo que no llegaré a leer la segunda, pues la puerta de mi habitación ya ha sido abierta y están avanzando hacia mí.


Que extraño es que en ocasiones te des cuenta de algo, y ese algo pueda ser tu desconexión de lo que creías real.

Creías.

Real.

Nadie es quien parece ser. Tenemos dos, tres, mil caras dependiendo del lugar donde estemos y a quienes nos encontremos, y lo que hoy puede ser una bendición, mañana puede ser la maldición de un santero haciéndose realidad.

Y al contrario.

Pues tendemos a ser bastante manipulables.

Manipulables.

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