esperame en el cielo, corazón.


—«Espérame en el cielo, corazón, si es que te vas primero».—

¿Quién, entre extraños ruidos ondulantes, perturbaciones sónicas, chirridos, golpes metálicos, fina podredumbre resonante, ecos vacíos, crujidos y sentencias bulliciosas, sería capaz de escuchar esa frase, esa disonancia de ingravidez sentimental conviviendo con dimensiones que estallan entre ellas?

¿Quién dijo que todo era fácil, y que debemos seguir el paso b al a, el c al b y así en adelante?

Yo elijo el modo en el que el camino se debe crear, y entre medias, lo más probable es que alguien, quizá, piense como yo.





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